Mina de níquel en Moa, operada por la canadiense Sherritt. / Cubadebate.

“SHERRITT PUSO TODAS sus esperanzas en Cuba y lo ha perdido todo”. PHOTOS.
El empresario William Pitt teme las consecuencias para la producción de gas natural que la empresa canadiense maneja y suministra a la población de La Habana.
MADRID- “¡Estaba escrito en las nubes!”. Para el empresario William Pitt, la suspensión por falta de combustible de las operaciones de Sherritt en las minas de Moa, en Holguín, anunciada este martes, era más que previsible.
“Poco a poco se fueron acercando al fracaso, y ni siquiera el cambio administrativo pudo detener su caída”, dice a 14ymedio el estadounidense, a cuya familia expropió el régimen múltiples propiedades mineras en 1960, entre ellas la que opera el gigante canadiense en Holguín. Con ello se refería al nombramiento de Peter Hancock como director interino de la compañía, el pasado 8 de diciembre, en lugar de Leon Binedell, quien se había desempeñado como director ejecutivo (CEO) los cuatro años anteriores.
Según analiza Pitt, la decisión de Sherritt –que aseguró que la medida no está teniendo “un impacto inmediato” en la refinería que opera en Fort Saskatchewan, en la provincia canadiense de Alberta, pues continúa produciendo níquel y cobalto “terminados para la venta”– implica que “no llegará más sulfuro de níquel y cobalto procedente de Cuba para refinar en bloques casi puros de briquetas de níquel ni de cobalto” y que “solo podrán procesar los sulfuros que tengan ya almacenados”. La compañía calcula que tiene materia prima suficiente hasta aproximadamente mediados de abril.
“Es muy costoso y muy difícil volver a arrancar la producción en Moa”, por lo tanto, resume Pitt, “este paro de la planta va a ser largo”.
Lo más significativo, explica el empresario, es que el proceso de producción del sulfuro de níquel y cobalto que utiliza Sherritt es un “proceso continuo”, es decir, “no se produce por lotes sino en serie”. Y prosigue: “Solamente al final, cuando se introduce el polvo en sus sacos para enviarlos a Canadá, se pueden considerar por lotes”. ¿Qué significa esto? “Que es muy costoso y muy difícil volver a arrancar la producción en Moa”. Por lo tanto, resume Pitt, “este paro de la planta va a ser largo”.
Para tratar de sobrevivir, aventura el especialista, el gigante minero tendrá que vender todo el níquel y todo el cobalto que tenga almacenado en Canadá. Con una dificultad añadida y grave: el Gobierno cubano estaba pagando con cobalto a Sherritt para reembolsar la deuda que tenía de 250 millones de dólares, y mientras esté parada la producción, ya no lo podrá hacer.
No es un impago más de La Habana, pues puede tener efecto sobre las plantas que la canadiense opera con Energas en Mayabeque y Matanzas. “Cuba no tendrá manera de pagar por el 50% que Sherritt produce en Boca de Jaruco, Puerto Escondido y Varadero”, asevera Pitt. Las consecuencias pueden ser nefastas para los habaneros, que se benefician directamente del gas de cocina que producen estas dos plantas y les llega por tubería. Si “todo funcionaba bien”, recuerda el empresario “es porque la Sherritt gestionaba la producción”.
Pitt considera que el gas natural corre peligro si se retira la Sherritt.
“Las inversiones en petróleo y minas de cobre y de oro que llevan años esperando a concretarse no tienen chance alguno de ser implementadas”
Por otra parte, están, observa Pitt, los “miles de cubanos que trabajan en la minería” y el propio pueblo de Moa, “que depende casi exclusivamente del trabajo de Sherritt”, y que ahora ven terminados sus empleos y, con ellos, los subsidios alimenticios que recibían. El Gobierno controla totalmente otra mina y ls planta Comandante Che Guevara y “tal vez trate de mantenerla operando a la fuerza aunque pierda dinero”.
El empresario aconseja, con una nota de optimismo, que las universidades de la Isla “no dejen de formar a futuros profesionales en la industria, pues tarde o temprano, Cuba tendrá un papel mundial en la minería”.
Más duro es con Sherritt, a la que augura muy pocas posibilidades de sobrevivir a las pérdidas, “cuando la única operación que le resulta económicamente provechosa es la producción de fertilizantes en Canadá”, para lo cual utilizaba la materia prima extraída de Moa. “En las bolsas de inversión todo el valor económico de Sherritt se desploma, al igual que Cuba”. No lo lamenta: “Pusieron todas sus esperanzas en Cuba y lo han perdido todo en Cuba”.
Otra cosa es, por último, cierta para él: la experiencia de Sherritt supone el fin de todas las expectativas puestas en la Isla por parte de las empresas australianas Melbana y Antilles Gold: “Las inversiones en petróleo y minas de cobre y de oro que llevan años esperando a concretarse no tienen chance alguno de ser implementadas”.

“SHERRITT PUT ALL ITS HOPES IN CUBA AND HAS LOST EVERYTHING.” PHOTOS.
Businessman William Pitt fears the consequences for the natural gas production that the Canadian company manages and supplies to the population of Havana.
MADRID—”It was written in the clouds!” For businessman William Pitt, the suspension of Sherritt’s operations at the Moa mines in Holguín, announced this Tuesday due to a lack of fuel, was more than predictable.
“Little by little they were approaching failure, and not even the administrative change could stop their downfall,” the American, whose family’s multiple mining properties were expropriated by the regime in 1960, including the one operated by the Canadian giant in Holguín, told 14ymedio. He was referring to the appointment of Peter Hancock as interim CEO of the company on December 8, replacing Leon Binedell, who had served as CEO for the previous four years.
According to Pitt’s analysis, Sherritt’s decision—which asserted that the measure is not having “an immediate impact” on the refinery operating in Fort Saskatchewan, in the Canadian province of Alberta, as it continues to produce nickel and cobalt “finished for sale”—means that “no more nickel and cobalt sulfide will arrive from Cuba to be refined into nearly pure blocks of nickel or cobalt briquettes” and that “they will only be able to process the sulfides they already have in storage.” The company estimates it has enough raw material until approximately mid-April.
“It is very costly and very difficult to restart production in Moa,” therefore, Pitt summarizes, “this plant shutdown is going to be a long one.”
The most significant point, the businessman explains, is that the nickel-cobalt sulfide production process used by Sherritt is a “continuous process,” meaning “it’s not produced in batches but in series.” He continues: “Only at the very end, when the powder is put into its bags for shipment to Canada, can it be considered as a batch.” What does this mean? “That it’s very costly and very difficult to restart production in Moa.” Therefore, Pitt summarizes, “this plant shutdown is going to be a long one.”
To try to survive, the specialist ventures, the mining giant will have to sell all the nickel and cobalt it has stored in Canada. There’s an added and serious difficulty: the Cuban government was paying Sherritt with cobalt to repay its $250 million debt, and while production is halted, it will no longer be able to do so.
This isn’t just another default by Havana, as it could affect the plants that the Canadian company operates with Energas in Mayabeque and Matanzas. “Cuba will have no way to pay for the 50% that Sherritt produces in Boca de Jaruco, Puerto Escondido, and Varadero,” Pitt asserts. The consequences could be disastrous for Havana residents, who directly benefit from the cooking gas produced by these two plants and delivered to them via pipeline. If “everything was working well,” the businessman recalls, “it’s because Sherritt was managing the production.”
Pitt believes that the natural gas supply is at risk if Sherritt withdraws.
“The investments in oil and copper and gold mines that have been waiting for years to materialize have no chance of being implemented.”
Furthermore, Pitt observes, there are the “thousands of Cubans who work in mining” and the town of Moa itself, “which depends almost exclusively on Sherritt’s work,” and which now sees its jobs end, along with the food subsidies it received. The government fully controls another mine and the Comandante Che Guevara plant and “may try to keep it operating by force even if it loses money.”
The businessman advises, with a note of optimism, that the island’s universities “should not stop training future professionals for the industry, because sooner or later, Cuba will play a global role in mining.”
He is harsher on Sherritt, which he predicts has very little chance of surviving its losses, “since the only operation that is economically profitable for them is the production of fertilizers in Canada,” for which they used raw materials extracted from Moa. “On the stock exchanges, Sherritt’s entire economic value is plummeting, just like Cuba’s.” He doesn’t regret it: “They put all their hopes in Cuba and have lost everything in Cuba.”
One thing is certain, finally, for him: Sherritt’s experience marks the end of all the expectations placed on the island by the Australian companies Melbana and Antilles Gold: “The investments in oil and copper and gold mines that have been waiting for years to materialize have no chance whatsoever of being implemented.”

Agencies/ 14yMedio/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/Arnoldo Varona.
THE CUBAN HISTORY, HOLLYWOOD.





