¿Quién será dueño de Cuba? La lucha por el poder económico antes de la transición. * Who Will Own Cuba? The Struggle for Economic Power Before the Transition. PHOTOS.

¿Quién será dueño de Cuba? La lucha por el poder económico antes de la transición


Existen elementos que permiten sostener la hipótesis de que ya ha comenzado un proceso de reconfiguración patrimonial mediante diversas fórmulas de transferencia y concentración de activos públicos.




Cuando se habla del futuro de Cuba, casi todas las miradas se concentran en la política. Se discute quién gobernará, cómo será la futura Constitución, qué ocurrirá con el Partido Comunista, cuándo podrán celebrarse elecciones libres o cómo reconstruir las instituciones del Estado de derecho.

Son preguntas imprescindibles. Pero quizá no sean las más decisivas.

Existe otra cuestión que, aunque no deja de debatirse, debe sostenerse porque puede terminar condicionando el país durante varias generaciones, y esta problemática nos fuerza preguntar quién será dueño de Cuba antes de la transición.

No se trata únicamente de quién administrará el Estado. Se trata de quién controlará las empresas, la tierra, los hoteles, la infraestructura turística, las telecomunicaciones, los puertos, los aeropuertos, la minería, la energía, las grandes inversiones y, en definitiva, los servicios de ocio y recreo fundamentales, el patrimonio económico construido o acumulado.


La experiencia comparada demuestra que las transiciones no comienzan siempre con un cambio de gobierno. Con frecuencia empiezan mucho antes. En distintos países, las elites políticas han comprendido que mantener indefinidamente el monopolio del poder resulta imposible. Y, en lugar de impedir toda transformación, han optado por otra estrategia: convertir progresivamente su influencia política en posiciones económicas privilegiadas.

No desaparecen. Simplemente cambian la naturaleza de su poder.

Los procesos vividos en diversos países de Europa del Este, así como las reformas económicas desarrolladas en China o Vietnam, muestran que las transformaciones económicas y las transformaciones políticas no siempre avanzan al mismo ritmo. En ocasiones, la apertura económica precede a la apertura institucional. En otras, la sustituye parcialmente. Y en no pocos casos, quienes ocupaban posiciones privilegiadas dentro del aparato estatal terminan llegando al nuevo escenario con ventajas económicas que condicionan durante décadas el funcionamiento del mercado y de la propia democracia negada.


Naturalmente, Cuba no tiene por qué reproducir ninguno de esos modelos. Cada transición responde a circunstancias propias. Pero precisamente por eso conviene observar con atención qué está ocurriendo hoy.

Las 176 medidas económicas recientemente anunciadas por el régimen cubano no solo deben analizarse por su potencial o declarada capacidad para aliviar la profunda crisis que atraviesa el país. También obligan a formular preguntas sobre el futuro.

¿Quién está obteniendo las nuevas oportunidades económicas?

¿Quién dispone del capital necesario para invertir?


¿Quién puede asociarse con empresas extranjeras?

¿Quién controla los sectores estratégicos de la economía?

¿Quién llegará al eventual escenario de apertura con una posición patrimonial consolidada?

Plantear estas preguntas no constituye un ejercicio especulativo, sino una exigencia legítima de análisis. Existen elementos que permiten sostener razonablemente la hipótesis de que ya ha comenzado un proceso de reconfiguración patrimonial mediante diversas fórmulas de transferencia y concentración de activos públicos. Esta preocupación no se fundamenta únicamente en determinadas operaciones económicas conocidas, sino también en el hecho de que dicha transformación está teniendo lugar sin que existan las garantías institucionales y jurídicas mínimas que aseguren igualdad de oportunidades, transparencia, libre competencia, control independiente y rendición de cuentas.


A ello se suma un contexto en el que continúan severamente restringidas las libertades públicas y permanece limitada la capacidad de actuación de una sociedad civil independiente, de la prensa libre y de otros actores sociales que, en un sistema democrático, desempeñarían un papel esencial de fiscalización, denuncia y control sobre la forma en que se redistribuyen los activos y las oportunidades económicas.

Reconocer desde la historia que estos fenómenos comienzan mucho antes de que cambien las constituciones o los gobiernos es un punto de partida necesario por la salud del escenario de cambio que debe imponerse en la Isla. Mientras la sociedad discute el futuro político, la distribución de la riqueza puede estar configurándose silenciosamente, a velocidad y magnitud muy peligrosas.

Ese riesgo merece, por tanto, gran atención. Porque una democracia puede construirse mediante elecciones libres y nuevas instituciones; pero lo que resulta mucho más difícil de corregir es una estructura económica profundamente desigual nacida al amparo de posiciones privilegiadas adquiridas durante el régimen anterior.

Por eso, la futura transición cubana no deberá limitarse a garantizar el pluralismo político. También tendrá que asegurar que la transformación económica se produjo y produzca bajo reglas de transparencia, igualdad de oportunidades, libre competencia, seguridad jurídica, justicia social y sometimiento efectivo al nuevo Estado de derecho.

No para impedir que surjan nuevos empresarios. Todo lo contrario; sino para garantizar que cualquier cubano pueda competir en igualdad de condiciones y que el acceso al patrimonio nacional no dependa de la cercanía previa al poder político. Quienes se aprovechen o hubieren aprovechado de las circunstancias tendría que responder –como responderá cualquier represor—ante un nuevo sistema de justicia velador y controlador de las formas en que se traspasó y adquirió el capital.


En ese orden, reiteramos que en toda transición existe un momento especialmente delicado; y es aquel en que el poder político comienza a transformarse en poder económico. Quienes estudian las experiencias comparadas saben que ese instante suele pasar inadvertido para la mayoría de la población, en particular aquella que como la cubana está sumida en tareas cotidiana de supervivencia personal, familiar y social, pero sus consecuencias pueden proyectarse durante generaciones.

Por eso la pregunta más importante sobre el futuro de Cuba no es únicamente quién gobernará el país. Otra pregunta decisiva es esta: ¿quién será dueño de Cuba cuando llegue la transición?

Porque los gobiernos cambian, las constituciones se reforman, las leyes se derogan, pero las estructuras patrimoniales que se consolidan en momentos de transformación suelen perdurar mucho más que los propios sistemas políticos, error que debemos advertir y, como sociedad civil, debemos impedir todos.



Agencies/ DDC/ Edel González Giménez/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona
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LAS REMESAS CUBANAS DESDE MEXICO A LA ISLA SALEN DE UNO DE LOS ESTADOS MAS POBRES DEL PAIS. * CUBAN REMITTANCES sent to the island from Mexico originate in one of the country’s poorest states. PHOTOS.

Se calcula que en Tapachula hay alrededor de 13.500 cubanos / EFE

LAS REMESAS CUBANAS DESDE MEXICO A LA ISLA SALEN DE UNO DE LOS ESTADOS MAS POBRES DEL PAIS

“Con lo que se gana acá, aunque no es mucho, alcanza para vivir y mandar un poquito para la familia”, dice un habanero desde Tapachula. Se calcula que en Tapachula hay alrededor de 13.500 cubanos.



CIUDAD MEXICO-LA HABANA- Desde Tapachula, Chiapas, el estado con el salario promedio más bajo en México, miles de cubanos envían sus remesas a la Isla. “Con lo que se gana acá, aunque no es mucho, alcanza para vivir y mandar un poquito para la familia”, dice a 14ymedio Roberto, un habanero que lleva poco más de un año en la ciudad fronteriza mexicana.



Su salario ronda los 7.000 pesos mexicanos, por encima del promedio que se paga en Chiapas, dependiendo de la ocupación. Según el índice de competitividad estatal 2025, los sueldos en el estado fronterizo del sur rondan entre 6.170 y 9.500 pesos al mes. No obstante, se compensa, pues también es uno de los lugares más baratos para vivir en el país.

Como mesero de una cafetería, Roberto tiene meses en los que le va mejor. “A veces unos 8.000”. Su labor depende mucho de que haya “buenas propinas”. Aun así, destaca que le alcanza para pagar una recámara, cubrir sus gastos y mandar a su familia, su pareja y un niño de 6 años, a los que espera llevar a México “lo más pronto posible”.



Para enviar sus remesas, además de algunos artículos a través de paquetería, utiliza servicios informales, ante la limitada oferta de canales establecidos.

Para enviar sus remesas, además de algunos artículos a través de paquetería, utiliza servicios informales.


En redes sociales, personas ofrecen enviar desde ropa, zapatos, dinero, medicinas, alimentos, artículos de aseo personal, electrónicos, juguetes, documentos, teléfonos tablets, laptops y hasta confitura. Por kilogramo, se cobra alrededor de 300 pesos mexicanos y ofrecen no “dar sorpresas”. En cuanto a las remesas, un envío de 5.000 pesos mexicanos puede tener una comisión de 100 pesos, 2% del total, según uno de los servicios consultados por este medio.

En otros casos, el procedimiento consiste en entregar o transferir el dinero a un intermediario en territorio mexicano, mientras un colaborador en la Isla entrega el monto equivalente en efectivo al destinatario.



“Sí es confiable, aunque también se ha prestado para hacer varias estafas, pero en mi caso es confiable, porque es por medio de un amigo que tengo en Cancún y es el que me hace todas esas transferencias de dinero”, cuenta Aykel desde Tapachula a 14ymedio.

Sus envíos los hace a La Habana, “a través de transferencias, aunque también existe por forma de efectivo e incluso te pueden poner hasta en MLC”, dice.

“Son personas que se dedican a esto ilícitamente en Tapachula. Yo he llegado a pagar hasta 350 pesos el kilo, es uno de los lugares que más caro está”.


En cuanto a paquetería, señala que quienes realizan este servicio “son personas que se dedican a esto ilícitamente en Tapachula. Yo he llegado a pagar hasta 350 pesos el kilo, es uno de los lugares que más caro está”. Recuerda que envió medicamentos “y alguna que otra cosa de aseo”. También ha enviado paquetes a través de amigos de toda confianza.



También la cubana Dayamí manda lo que puede de sus ahorros a Cuba. Ella envía sus remesas a través de un servicio informal, con una muchacha “muy confiable y el dinero llega al instante”. Desconoce la comisión que gana por ese trabajo, pero refiere que “si el peso es a 47, ella lo envía a 47 y nunca he tenido ningún problema”.

“Quienes participan en estas redes obtienen ganancias principalmente por las diferencias en el tipo de cambio y el manejo de divisas dentro de Cuba”, declara al periódico local de Chiapas Diario del Sur Gloria, una migrante cubana en Chiapas.

Este escenario ha provocado que las redes informales de remesas se hayan consolidado como la principal alternativa para los cubanos que viven en México, sobre todo en pequeñas ciudades.

Tapachula, primera parada migratoria en México, se ha convertido en un segundo hogar para miles de cubanos,


Tapachula, primera parada migratoria en México, se ha convertido en un segundo hogar para miles de cubanos. En julio del año pasado se estimaba una población de 13.779, de acuerdo con cifras del Gobierno mexicano.



En la ciudad fronteriza, que se ha convertido en una base para las deportaciones desde EE UU desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se calcula que hay una población de inmigrantes que ronda las 40.000 personas, aunque fluctúa constantemente debido a que, en la mayoría de los casos, solo es un punto de inicio para migrar a otros puntos. No obstante, llega a concentrar el 60% de la migración transcontinental que ingresa a México, lo que ha rebasado la capacidad institucional y urbana para atender este fenómeno.

Ello ha provocado que los migrantes enfrenten largos procesos burocráticos para obtener documentos que les permitan moverse legalmente por México, de acuerdo con reportes de organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) y Human Rights Watch (HRW).

Según el último censo oficial del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (Inegi), en el país hay 25.976 residentes cubanos, lo que la convierte en la séptima comunidad extranjera más grande en esa nación. Sin embargo, la población no es estable, debido a los que llegan de forma irregular o los que son deportados desde Estados Unidos, que, según cifras de HRW, alcanzaron 4.300, entre enero de 2025 y marzo de 2026.



Agencies/ 14yMedio/ Sergio Brisbiecas/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/Arnoldo Varona
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“LA PACIENCIA SE APAGA”: Vecinos de La Habana desafían la represión con más protestas. * “PATIENCE RUNS OUT”: Havana residents defy repression with more protests. PHOTOS

Protesta en Jaimanitas. Yunia Figueredo/Facebook

“LA PACIENCIA SE APAGA”: Vecinos de La Habana desafían la represión con más protestas.



Vecinos salen a las calles ante apagones sin fin, pese a cierres policiales de calles y vigilancia.


LA HABANA- Las protestas contra los apagones volvieron a extenderse este martes por varios barrios de La Habana, con manifestaciones en Jaimanitas (Marianao), La Hata (Guanabacoa) y Alamar (Habana del Este), mientras crece el descontento popular por el agravamiento de la crisis eléctrica y las autoridades mantienen una fuerte respuesta represiva.


En Jaimanitas, vecinos denunciaron una nueva jornada de cacerolazos y concentraciones después de que el servicio eléctrico fuera restablecido durante menos de dos horas tras dos días de apagón.

“Otro día más, Jaimanitas en protestas. La pusieron menos de dos horas después de casi 50 y ya la volvieron a quitar. Y los calderos están sonando fuerte ahora mismo”, escribió en redes sociales la activista y periodista independiente Yunia Figueredo.

Horas más tarde, Figueredo informó que la protesta se concentraba frente a la biblioteca del barrio. “Aquí en la taberna de Jaimanitas frente a la biblioteca. Manifestación. Aquí estamos”, publicó.


En otra actualización aseguró que “todo el pueblo de a pie de Jaimanitas” permanecía concentrado en el lugar y denunció la respuesta policial. “La Policía acordona Quinta Avenida para que no podamos pasar y nos tiran fotos a todos”, escribió.

En el grupo de Facebook “Jaimanitas”, otro vecino denunció que la electricidad permanecía únicamente en instalaciones militares de la zona. “Zona cero, la parte militar con luz, y nuevamente sin luz el pueblo de Jaimanitas, así que hay protestas. Libertad, Jaimanitas”, señaló la publicación.

El periodista José Raúl Gallego también alertó sobre la continuidad de las protestas en el reparto La Hata, en Guanabacoa, donde, según informó, “los vecinos han cerrado varias calles prendiéndole fuego a la basura”.


A esas manifestaciones se sumaron reportes enviados a DIARIO DE CUBA desde Alamar. Vecinos de la Zona 14 aseguraron que las protestas comenzaron durante la tarde del martes.

“La paciencia se apaga. Se bajaron y van caminando y tocando calderos. Esto es un martirio; si no es la desconexión del SEN (sistema electroenergético nacional) es déficit de generación, pero no hay quien viva. Hay días que no llega ni a tres horas de servicio”, relató un residente.

Las nuevas protestas se producen después de que DIARIO DE CUBA informara sobre la intensificación de la represión contra los cacerolazos en la capital. Según testimonios recogidos por el periodista Juan Manuel Ricardo, la Policía ha desplegado caravanas de patrullas, camiones para detenidos y vehículos con reflectores para dispersar las manifestaciones nocturnas, además de identificar y procesar a vecinos considerados “líderes” de las protestas.


Uno de esos casos es el de Elías Heli González Palma, del Sevillano, en Diez de Octubre, detenido tras ser citado a una unidad policial por participar en cacerolazos desde el interior de su vivienda y acusado de desorden público.

Pese a esa ofensiva represiva, las manifestaciones continúan multiplicándose. La organización Justicia 11J documentó al menos 220 protestas públicas durante junio en diferentes provincias del país y ha informado de nuevos reportes en los primeros días de julio.

Mientras el gobernante Miguel Díaz-Canel ha intentado minimizar el malestar calificando los cacerolazos como parte del “cubaneo” y atribuyendo la crisis al embargo estadounidense, los videos y testimonios difundidos desde distintos barrios muestran un creciente rechazo popular alimentado por apagones que en algunos lugares superan las 20 horas diarias, la escasez de agua, alimentos y medicamentos y el deterioro general de las condiciones de vida.



Agencies/ DDC/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona
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