JOSÉ MARTÍ, ‘persona non grata’ en el pueblo gallego del padre de Fidel Castro. Galicia. PHOTOS. * JOSÉ MARTÍ, ‘persona non grata’ in the Galician village of Fidel Castro’s father. Galicia. PHOTOS.

Inauguración del busto de José Martí en Láncara (Lugo, Galicia), en presencia, entre otros, del embajador de Cuba en España, Marcelino Medina, y la cónsul Ingrid Izquierdo. / Consulado de Cuba en Galicia

JOSÉ MARTÍ, ‘persona non grata’ en el pueblo gallego del padre de Fidel Castro. Galicia. PHOTOS.

El alcalde socialista de Láncara recoge el sentir de los vecinos: “Martí fue uno de los organizadores de la guerra de independencia, en la que murieron casi 50.000 soldados españoles”.

MADRID- El alcalde de Láncara, en la provincia gallega de Lugo, ha pedido a la cónsul de Cuba Ingrid Izquierdo que retire el busto de José Martí instalado junto a la casa donde nació Ángel Castro, el padre de Fidel Castro, el pasado jueves, con motivo del centenario del nacimiento del líder de la Revolución cubana. En una carta publicada el sábado en sus redes sociales, el regidor municipal, el socialista Darío Piñeiro, traslada a la representante de la Isla en la región cantábrica “el profundo malestar y la indignación” de los vecinos hacia la estatua recién inaugurada.



De acuerdo con su misiva, el monumento se percibe en la ciudadanía “no como un símbolo diplomático, sino como un insulto directo a la gente de la calle, reviviendo tensiones, divisiones y un clima de confrontación que retrotrae a épocas oscuras como la guerra de Cuba”. Por ello, pide su “retirada inmediata”.

“Ningún símbolo en nuestro municipio debe ser motivo de discordia, provocación ni agravio para la población local, independientemente de que se halle dentro de los límites de una propiedad privada”, expone el alcalde. Y prosigue: “La comunidad ha sido clara al exigir que dicho espacio quede libre de un elemento que genera hostilidad y rechazo generalizado. El espacio de nuestra ciudad público o privado no puede convertirse en un escenario de agravio ni en un recordatorio de viejas guerras que hieren la sensibilidad de nuestra gente”.



“Me parece lamentable que aproximadamente 300 personas celebren el centenario del nacimiento de Fidel Castro mientras el pueblo cubano se muere de hambre”
Piñeiro advierte en la carta de que “en caso de no obtener una respuesta satisfactoria ni la retirada de dicha pieza, el Ayuntamiento procederá como medida correlativa a la retirada inmediata del monumento de características similares ubicado en el dominio público del ayuntamiento”, refiriéndose a otra estatua de Martí situada en la aldea A Pobra de San Xiao, perteneciente al mismo municipio de Láncara.

En el mismo post donde hizo pública su carta, el alcalde añade un comentario entre comillas –sin aclarar si es opinión suya o de algún conciudadano– en el que se clama: “Me parece lamentable que aproximadamente 300 personas celebren el centenario del nacimiento de Fidel Castro mientras el pueblo cubano se muere de hambre. Creo sinceramente que carecen de sensibilidad y dignidad”.



El mismo texto alude a que “José Martí fue uno de los organizadores de la guerra de independencia entre Cuba y España, en la que murieron casi 50.000 soldados españoles, entre ellos muchos gallegos y lancarienses. No me parece admisible que las familias de esos soldados tengan que ver diariamente un busto del ejecutor de sus allegados”. El propio padre de Fidel Castro participó en esa guerra después de alistarse en el Ejército español.

“Martí fue el autor intelectual del Moncada, como afirmara Fidel, y continúa siendo la fuente ética y política de la Revolución cubana”.

Y finaliza con un tercer punto: “Les pido que sean coherentes con sus ideales: no me explico cómo alguien que se define como comunista y está en contra de la propiedad privada en su país pueda poseer una propiedad en España, la cual bien podría haber donado al Ayuntamiento o a la asociación cultural Val de Láncara. Resulta contradictorio ser comunista en Cuba y capitalista en España, más aún sabiendo que la cesión o venta de la casa se realizó a un grupo de empresarios. ¿Presumen de ser comunistas o solo lo son cuando les conviene o interesa?”.

El propio Piñeiro confirmó a la prensa local que enviará la misiva al Consulado de la Isla para Galicia, Asturias y Cantabria, con sede en Santiago de Compostela, este martes, ya que este lunes es feriado en la localidad.

El busto junto a la casa de Ángel Castro es una donación de la Asociación de Amistad Láncara-Cuba, y fue inaugurado en efecto el pasado 13 de agosto en un multitudinario acto encabezado por el presidente de esa organización, Antonio Sobrado; el embajador de la Isla en España, Marcelino Medina, y la cónsul Izquierdo. A él no asistieron, sin embargo, las autoridades del Concello de Láncara, que gobierna el Partido Sociliastis Obrero Español.

“Martí fue el autor intelectual del Moncada, como afirmara Fidel, y continúa siendo la fuente ética y política de la Revolución cubana. Honrar hoy a Martí y a Fidel es reafirmar la continuidad de un pensamiento profundamente humanista, independentista y latinoamericanista, que sigue convocando a quienes creen en un mundo más justo”, fueron las palabras del embajador Medina al desvelarse la estatua.



“El Gobierno de Cuba debe analizar su estrategia para ser parte del comercio mundial y entreabrir las puertas que se lo permitan”.

Medios castristas glosaron con detalle el evento, que fue profuso en críticas contra el “bloqueo genocida” de Estados Unidos a la Isla y canciones de Silvio Rodríguez. En el mismo acto se concedió la Medalla de la Amistad del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap) a Ángel García Seoane, alcalde de Oleiros (La Coruña) desde hace 23 años por el partido independiente Alternativa dos Veciños.

García Seoane dedicó loas a Fidel Castro y terminó su discurso con un “Patria o muerte, venceremos”, pero también dijo que “Cuba no puede seguir desangrándose con la salida de la juventud” y que “hay que modificar el rumbo conservando los valores de la revolución”. En una cita recogida por El Español, aseveró: “El Gobierno de Cuba debe analizar su estrategia para ser parte del comercio mundial y entreabrir las puertas que se lo permitan”.



La casa en la que nació Ángel Castro, convertida en Centro de Interpretación de la Emigración Gallega, fue el “epicentro” de los homenajes en España a Fidel Castro por su centenario. Inaugurada por Mariela Castro, hija de Raúl Castro, el 28 de julio de 2022, el inmueble fue visitado por el líder de la Revolución cubana en 1992, acompañado en aquella ocasión por el entonces presidente de Galicia, Manuel Fraga, a la sazón ex ministro franquista.



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¿Quién manda realmente en Cuba? Así estaría leyendo Washington la estructura de poder del régimen. * Who is really in charge in Cuba? This is how Washington reportedly views the regime’s power structure. PHOTOS.

¿Quién manda realmente en Cuba? Así estaría leyendo Washington la estructura de poder del régimen.

WASHINGTON- ¿Quién ejerce realmente el poder en Cuba? Para la administración de Donald Trump, la respuesta iría más allá de Miguel Díaz-Canel y apuntaría a una estructura mucho más compleja, en la que la familia Castro, las Fuerzas Armadas y la burocracia del Partido Comunista de Cuba (PCC) conservarían cuotas decisivas de influencia.


Un reporte de Bloomberg publicado este sábado, basado en fuentes familiarizadas con la estrategia de Washington hacia la isla, asegura que funcionarios estadounidenses consideran que Díaz-Canel está condicionado por la familia Castro y que el poder se encuentra disperso entre miembros de ese entorno y altos oficiales militares.

Esta lectura resulta clave para entender la actual estrategia de la administración Trump, que estaría priorizando la presión económica para debilitar las fuentes de financiamiento del régimen y generar fisuras internas, mientras una eventual intervención militar pasa, por ahora, a un segundo plano.

Una estructura de poder más compleja

Según Bloomberg, funcionarios estadounidenses han encontrado dificultades para gestionar las tensiones entre las diferentes facciones que conforman la élite gobernante cubana. Entre ellas figuran la familia Castro, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), la burocracia del PCC y descendientes de otras figuras históricas de la revolución.


La situación sería considerablemente más compleja que la encontrada por Washington en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero. En el caso cubano, Estados Unidos no identificaría un único centro de poder cuya salida permita reorganizar rápidamente el escenario político.

Ese diagnóstico también ayudaría a explicar por qué Washington ha concentrado parte de su ofensiva en las estructuras económicas vinculadas a los militares.

En mayo, Estados Unidos sancionó a GAESA, el poderoso conglomerado empresarial controlado por las FAR y con amplia presencia en sectores estratégicos de la economía, incluido el turismo.

En julio, las medidas se ampliaron al Ministerio de Turismo y otras entidades estatales, como parte de una estrategia destinada a cortar el flujo de recursos hacia la élite gobernante y abrir espacio para negociaciones y fracturas internas.


Rubio advierte que el cambio requerirá tiempo


El secretario de Estado, Marco Rubio, encargado por Trump de liderar la política hacia Cuba, también ha ofrecido señales sobre cómo Washington contempla los tiempos de una eventual transformación política.

En un podcast publicado esta semana, Rubio expresó su confianza en que Cuba esté en un camino irreversible hacia un futuro diferente antes de que termine la actual administración, en enero de 2029.

El jefe de la diplomacia estadounidense advirtió, sin embargo, que desmontar una estructura construida durante casi siete décadas no ocurrirá de inmediato.


La incógnita para Washington no sería únicamente cómo aumentar la presión sobre La Habana, sino qué ocurriría si esa presión termina fracturando el sistema.

Bloomberg señala que Estados Unidos tampoco tendría identificado un liderazgo opositor consensuado capaz de asumir rápidamente las riendas de una transición política en Cuba.



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Cuba, SOUTHCOM y la guerra contra los carteles: Esta vez La Habana no puede decir que nadie le advirtió. * CUBA, SOUTHCOM, and the war on cartels: This time, Havana cannot say that no one warned it. PHOTOS.

Cuba, SOUTHCOM y la guerra contra los carteles: Esta vez La Habana no puede decir que nadie le advirtió.


La semana que cerró este 15 de agosto en Panamá dejó bastante más que ejercicios militares, discursos y fotografías entre responsables de Defensa del continente.



WASHINGTON-
Panamá se convirtió durante estos días en escenario de la nueva estrategia estadounidense contra los carteles y organizaciones que Washington considera narcoterroristas.

Coincidieron allí la fase final del ejercicio multinacional PANAMAX 2026, desarrollado durante las primeras dos semanas de agosto, y una reunión de la Americas Counter-Cartel Coalition (A3C), la alianza promovida por la Administración de Donald Trump para llevar la cooperación regional contra el narcotráfico a un terreno mucho más operativo.

La coalición, nacida en marzo con la integración de 17 países, contenía una formulación que ya anticipaba sus intenciones: «operacionalizar el poder duro» contra carteles y organizaciones terroristas. La proclamación presidencial de Trump estableció que Estados Unidos y sus aliados utilizarían los recursos y autoridades legalmente disponibles para desmantelar esas organizaciones.


Ahora el proyecto sigue creciendo. Colombia acaba de solicitar cooperación estadounidense para operaciones conjuntas contra el narcoterrorismo y se incorporará como miembro número 19 de la iniciativa regional conocida también como Escudo de las Américas.

Es en ese contexto —no en el vacío— donde deben leerse dos mensajes lanzados desde Panamá.

El primero corresponde al jefe del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), general Francis L. Donovan.

«¿Estamos dispuestos a llevar la lucha al enemigo? Creo que sí», dijo ante responsables de Defensa y Seguridad reunidos en el foro. Su conclusión fue todavía más clara: «Tenemos que atacar estas redes. Tenemos que aplicar una fricción sistémica total sobre estas redes».


Donovan no mencionó a Cuba. Pero prácticamente en el mismo escenario, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, sí lo hizo.

Cuba está «sobre aviso»

Desde Panamá, Hegseth exigió «más cooperación de Cuba, quieran o no» y acusó al régimen de permitir que potencias y actores adversarios utilicen la isla para espiar a Estados Unidos.

Su advertencia fue directa: países como Cuba están «sobre aviso» y Washington no tolerará determinada presencia e influencia de adversarios en el hemisferio.


Preguntado por una posible acción militar contra la isla, tampoco quiso descartarla y reiteró que todas las opciones permanecen sobre la mesa.

Las acusaciones concretas formuladas por Hegseth contra Cuba en esas declaraciones se referían principalmente a seguridad, espionaje, armamento e influencia de potencias adversarias. Sería incorrecto afirmar que el secretario acusó entonces al régimen cubano de pertenecer a una red narcoterrorista.

Pero sería igualmente ingenuo analizar sus palabras como si no tuvieran relación con la estrategia hemisférica que estaba discutiéndose esos mismos días en Panamá.


Donovan habla de atacar redes. Hegseth pone a Cuba sobre aviso. Y ambos forman parte de una Administración que ha convertido el combate contra carteles, organizaciones narcoterroristas e influencia estratégica adversaria en componentes de una misma política regional.

La propia descripción oficial estadounidense del Escudo de las Américas incluye no solamente combatir carteles transnacionales, sino limitar la interferencia geopolítica extranjera en el hemisferio.

Para La Habana, el problema es que existe además un expediente difícil de ignorar.


Mucho antes del Cartel de los Soles

Estados Unidos investigaba la relación de altos funcionarios cubanos con el narcotráfico décadas antes de que apareciera el concepto de Cartel de los Soles.

En 1982, un gran jurado federal acusó a cuatro funcionarios cubanos en un caso relacionado con la utilización de territorio y aguas de Cuba para facilitar operaciones de narcotraficantes colombianos. Informes estadounidenses de inteligencia de aquella época también describieron actividades de facilitación desde la isla.

Después llegó la Causa 1 de 1989. El propio régimen reconoció que oficiales de altísimo nivel de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior —entre ellos Arnaldo Ochoa y Antonio de la Guardia— habían participado en negociaciones con narcotraficantes colombianos.


En 1993, fiscales estadounidenses llegaron a estudiar una acusación contra Raúl Castro y otros altos cargos por tráfico de cocaína. Nunca fue presentada y, por tanto, la responsabilidad penal de Raúl Castro por aquellos hechos nunca quedó establecida judicialmente.

Pero el expediente existió. Y décadas después apareció Venezuela.



Una ruta Venezuela-Cuba

En marzo de 2020, el Departamento de Justicia acusó a Nicolás Maduro y otros altos funcionarios venezolanos de narcoterrorismo y tráfico de cocaína, describiendo una estructura en la que instituciones estatales habrían sido utilizadas para proteger y facilitar el negocio de las drogas.


Pocos días después, un alto funcionario del Pentágono aseguró a Newsweek que la comunidad de inteligencia estadounidense tenía evidencia de que Maduro traficaba drogas utilizando buques entre Venezuela y Cuba.

Eso tampoco demuestra por sí solo participación consciente del gobierno cubano en aquellos cargamentos. La conexión cubana no ocupó un lugar central en la acusación pública contra Maduro.

Pero sí demuestra algo importante: la posible relación entre Cuba, Venezuela y las redes de narcotráfico no apareció en 2025 como una teoría creada por organizaciones opositoras. Una fuente militar estadounidense ya atribuía cinco años antes esa información a la inteligencia de Washington.


Las investigaciones sobre el Cartel de los Soles
En 2025 aparecieron además investigaciones que intentaron conectar ambas historias.

Un informe del Center for a Free Cuba y otras organizaciones presentó a Cuba como precursora del modelo del Cartel de los Soles.

Otro dossier, El Estado mafioso cubano y el Cartel de los Soles, elaborado por Juan Antonio Blanco y Emilio Morales, fue todavía más lejos al plantear que el aparato cubano sería una pieza funcional de ese ecosistema mediante inteligencia, contrainteligencia, protección política, conexiones internacionales y presuntas estructuras financieras relacionadas con GAESA.


Son investigaciones de autores y organizaciones críticos con el régimen. Sus conclusiones no constituyen sentencias judiciales ni consta que SOUTHCOM las haya adoptado oficialmente.

Pero plantean una cuestión que resulta mucho más interesante después de Panamá. ¿Qué ocurre si una red narcoterrorista no termina en quienes producen, transportan y venden cocaína? ¿Qué ocurre si incluye también funcionarios, operadores financieros, militares, inteligencia, protección política o infraestructura estatal?

Precisamente ese parece ser el cambio conceptual que Washington está desarrollando.


Hegseth explicó en junio que la A3C pretende utilizar capacidades estadounidenses y de los países aliados para «cazar redes terroristas en nuestro propio hemisferio», comparando incluso ese modelo con la experiencia estadounidense contra ISIS y Al Qaeda.

Y ahora Donovan dice que hay que «atacar estas redes».

Trump ya había colocado a Cuba en la ecuación
Existe otro antecedente que La Habana conoce perfectamente.


En noviembre de 2025, Trump preguntó públicamente: «¿Tomarán Maduro y sus narcoterroristas otro país, como lo han hecho con Cuba, Nicaragua y Venezuela?».

Aquella frase no constituía una acusación judicial contra Cuba por narcotráfico. Pero fue el propio presidente estadounidense quien colocó a la isla dentro de su discurso político sobre Maduro y los «narcoterroristas».

Después llegó enero de 2026 y la captura de Maduro. Ese precedente cambia inevitablemente el significado político de las palabras pronunciadas ahora en Panamá.


La Administración Trump ya ha demostrado hasta dónde está dispuesta a llegar cuando considera que confluyen narcotráfico, organizaciones terroristas, estructuras estatales y amenazas a la seguridad de Estados Unidos.

Eso no significa que exista una operación estadounidense en preparación contra Cuba. No hay evidencia pública para afirmarlo. Pero tampoco significa que La Habana pueda seguir calculando sus riesgos con las mismas reglas de hace cinco, diez o veinte años.

Esta vez hubo advertencia

La respuesta habitual del régimen cubano ante acusaciones estadounidenses resulta conocida: denuncia de calumnias, amenazas imperialistas, fabricación de pretextos, agresiones contra la soberanía y victimización frente a Washington.


Ante cualquier nueva acusación concreta, La Habana tiene derecho a exigir pruebas y Estados Unidos tendría que presentarlas. Lo que resulta cada vez más difícil es representar el papel del actor sorprendido que no entiende por qué Washington puede estar mirando hacia Cuba.

El expediente está ahí: las investigaciones de los años 80; la Causa 1; el proceso que llegó a contemplarse contra Raúl Castro; la información atribuida en 2020 a la inteligencia estadounidense sobre tráfico mediante buques entre Venezuela y Cuba; las investigaciones posteriores sobre el Cartel de los Soles; y las propias palabras de Trump.

Ninguna de esas piezas demuestra, por separado o automáticamente, que el régimen cubano participe actualmente en una red internacional de narcotráfico. Pero explican perfectamente por qué La Habana debería prestar atención cuando el jefe de SOUTHCOM habla de atacar redes completas.


Y esta vez hay algo más.

Mientras Donovan decía en Panamá que había llegado el momento de «llevar la lucha al enemigo», Hegseth anunciaba nuevos movimientos contra los carteles, reiteraba que todas las opciones permanecen sobre la mesa y enviaba su propio mensaje directamente a Cuba: están sobre aviso.

La Habana puede alegar que Donovan no pronunció la palabra Cuba cuando habló de atacar las redes narcoterroristas. Es cierto. Pero tendría que ignorar todo lo demás ocurrido esta semana en Panamá para encontrar tranquilidad en esa omisión.



Agencies/ CiberCuba/ Ivan Leon/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona
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